June 4, 2024

 

CARACAS, Venezuela – The National Electoral Council (CNE) has presented the ballot card for the presidential elections of next July 28. The face of Nicolás Maduro appears on 13 different cards, that is, one third of those admitted by the electoral body during a process plagued with irregularities and violations to the Constitution and electoral laws.

Although this number of endorsements might be seen as a sign of very broad unity among leftist political organizations, the truth is that the way in which the leadership of the United Socialist Party of Venezuela (PSUV) has forged this “alliance” has been based on judicial intervention in the political parties that historically supported the process of change in Venezuela, to impose ad hoc directives serving their interests.

The last case of this anti-democratic offensive was the judicial assault against the Communist Party of Venezuela (PCV), perpetrated in August 2023. The Supreme Court of Justice (TSJ) took away the legal personality of the legitimate Communist membership to hand it over to a handful of political operatives of the PSUV who have not hesitated to hide their commitment to high ranking officials of the Government party such as Diosdado Cabello or Freddy Bernal.

The theft of the PCV card has been pointed out by lawyers in Venezuela and different parts of the world as “an inexcusable mistake” on the part of the Judiciary:

“The magistrates of the Constitutional Chamber of the Supreme Court of Justice incurred in an inexcusable error of law by admitting and deciding a writ of amparo, promoted in an extemporaneous manner by a group of citizens who do not militate in our ranks and, therefore, do not have any legal qualification to act on behalf of the PCV”, explained Yul Jabour, who is part of the team of lawyers of the Red Rooster party [the legitimate Communist Party of Venezuela; the Red Rooster is its symbol).

The jurist recalled that in December 2023, the legitimate leadership of the PCV went to the TSJ to request the revocation of the invalid ruling, alleging that such a ruling violated “norms of eminent constitutional public order that cannot be ignored or disregarded by the Constitutional Chamber of the Supreme Court of Justice”.

Two months later, in February of this year, the Judiciary responded to the writ: it declared it “inadmissible in law”; a decision that led the PCV last month to file a request for a preliminary trial of merit against the judges of the Constitutional Chamber “for having incurred in violation of the Constitution, the laws and its own jurisprudence by refusing to revoke ruling No. 1,160”.

So far, Jabour reports, there has been no response from the TSJ.  In fact, the defense of the PCV has not even received the certified copy of the ruling that left the oldest political organization of the country without its electoral card.

The revolutionary left without its own candidacy 

“The dispossession of our legal personality has not only had repercussions in the internal life of the party, but also in the political life of the country”, Jabour specified.

“At this moment, besides the communists, an important sector of the revolutionary left does not have an electoral option for the presidential elections”, added the leader.

For Jabour, the maneuvers of the Maduro government against the communists make evident the “paradox of so-called progressive governments: they present themselves as supposed bastions of anti-imperialism, but persecute and outlaw revolutionary organizations like ours”.

Various expressions of the popular and revolutionary movement have also denounced the fact that  the National Electoral Council  prevented them from presenting their proposals for new organizations for political purposes, despite having complied with the requirements of the law. However, the Electoral Power did allow the creation of new parties with a common denominator: either they are satellites of the Government-PSUV, as is the case of “Futuro” (promoted by the governor of Miranda state, Héctor Rodríguez) or they are organizations created by opponents of the government who participated in violent actions and today have been redeemed by the CNE, as for example, Daniel Ceballos, protagonist of the guarimbas of 2014.

Jabour informed that the PCV “has continued exploring and promoting exchanges with political, social and popular organizations on the electoral scenario” and that in the month of June the third and last phase of the XVI National Conference will meet to define what position the PCV will adopt next July 28.

“For the time being, it is clear that we communists do not support Maduro; but neither do we support actors that have requested foreign intervention against our country”, he added.

Regarding the PCV card, Jabour affirmed that “the struggle to recover our political rights will not cease, nor will our support to the struggles of the people for the restitution of their taken away conquests”.


 

La tarjeta electoral del PCV está secuestrada por el Gobierno de Maduro

 

Tribuna Popular.– El Consejo Nacional Electoral (CNE) ha presentado el tarjetón para las elecciones presidenciales del próximo 28 de julio. El rostro de Nicolás Maduro aparece en 13 tarjetas distintas, es decir, un tercio de las admitidas por el ente electoral durante un proceso plagado de irregularidades y violaciones a la Constitución y a las leyes electorales.

Si bien este número de respaldos pudiera ser visto como una muestra de amplísima unidad entre las organizaciones políticas de izquierda, lo cierto es que la forma en que la cúpula del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) ha forjado esta «alianza» se ha basado en la intervención judicial de los partidos políticos que históricamente apoyaron el proceso de cambios en Venezuela, para imponer directivas ad hoc serviles a sus intereses.

El último caso de esta ofensiva antidemocrática fue el asalto judicial contra el Partido Comunista de Venezuela (PCV), perpetrado en agosto de 2023: el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) le arrebató la personalidad jurídica a la legítima militancia comunista para entregársela a un puñado de operadores políticos del PSUV que no han dudado en ocultar sus compromisos con altos jerarcas del partido de Gobierno como Diosdado Cabello o Freddy Bernal.

El robo de la tarjeta del PCV ha sido señalado por abogados de Venezuela y distintas partes del mundo como «un error inexcusable» por parte del Poder Judicial:

«Los magistrados de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia incurrieron en un error inexcusable de derecho al admitir y decidir un recurso de amparo, promovido de manera extemporánea por un grupo de ciudadanos que no militan en nuestras filas y, por tanto, no cuentan con cualidad jurídica alguna para actuar en nombre del PCV», explicó Yul Jabour, quien es parte del equipo de abogados del partido del Gallo Rojo.

El jurista recordó que en diciembre de 2023, la dirección legítima del PCV se dirigió al TSJ para solicitar la revocatoria de la írrita sentencia, alegando que ese fallo  violaba «normas de eminente orden público constitucional que no pueden ser desconocidas ni desacatadas por la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia».

Dos meses más tarde, en febrero de este año, el Poder Judicial dio respuesta al escrito: lo declaró «improponible en derecho»; decisión que llevó al PCV el pasado mes a presentar una solicitud de antejuicio de mérito contra las y los magistrados de la Sala Constitucional «por haber incurrido en violaciones a la Constitución, las leyes y la propia jurisprudencia al negarse a revocar la sentencia N.º 1.160».

Hasta ahora, informa Jabour, no ha habido respuesta alguna del TSJ.  De hecho, la defensa del PCV ni siquiera ha recibido la copia certificada de la sentencia que dejó a la organización política más antigua del país sin su tarjeta electoral.

La izquierda revolucionaria sin candidatura propia

«El despojo de nuestra personalidad jurídica no sólo ha tenido repercusiones en la vida interna del partido, sino en la vida política del país», precisó Jabour.

«En este momento, además de los comunistas, un sector importante de la izquierda revolucionaria no cuenta con una opción electoral para las presidenciales», agregó el dirigente.

Para Jabour, las maniobras del Gobierno de Maduro contra los comunistas dejan en evidencia la «paradoja de los llamados gobiernos progresistas»: se presentan como supuestos bastiones del antiimperialismo, pero persiguen e ilegalizan a organizaciones revolucionarias como la nuestra».

Diversas expresiones del movimiento popular y revolucionario también han denunciado que el CNE les impidió presentar sus propuestas de nuevas organizaciones con fines políticos, a pesar de haber cumplido con los requisitos de ley. No obstante, el Poder Electoral sí permitió la creación de nuevos partidos con un denominador común: o bien son satélites del Gobierno-PSUV, como es el caso de Futuro (impulsado por el gobernador del estado Miranda, Héctor Rodríguez) o se tratan de organizaciones creadas por opositores que participaron en acciones violentas y hoy han sido redimidos por el CNE, como por ejemplo, Daniel Ceballos, protagonista de las guarimbas de 2014.

Jabour informó que el PCV «ha continuado explorando y promoviendo intercambios con organizaciones políticas, sociales y populares sobre el escenario electoral» y que en el mes de junio se reunirá la tercera y última fase de la XVI Conferencia Nacional para definir qué posición adoptará el PCV el próximo 28 de julio.

«Por lo pronto, está claro que las y los comunistas no apoyamos a Maduro; pero tampoco a actores que hayan solicitado intervención extranjera contra nuestro país», agregó.

En lo que respecta a la tarjeta del PCV, Jabour afirmó que «no cesará la lucha por recuperar nuestros derechos políticos y tampoco nuestro respaldo a las luchas del pueblo por la restitución de sus conquistas arrebatadas».